martes, 22 de abril de 2014

Principio 5: “El comercio puede mejorar el bienestar de todo el mundo”




En  actualidad vivimos en un mundo globalizado en el cual un país no se puede mantener  asilado (no tiene comercio con otro país), si no muy por el contrario se interrelacionan con distintos países para comprar o vender bienes y servicios; a este dúo de hechos  se lo denomina comúnmente comercio internacional o transacciones comerciales.

Por lo dicho se podría decir que el comercio entre países o comercio internacional beneficia a aquellos países que lo practican; no solo al comprador o el vendedor si no que estos dos actores son beneficiados simultáneamente  muchos de nosotros hemos oído hablar de nuestros competidores en el comercio mundial. Perú, en el ámbito minero compite básicamente con otros grandes productores de cobre, como Estados Unidos, Canadá, Zambia o Chile .Así, uno puede llegar a formarse una idea negativa de la competencia, asimilándola por ejemplo a competencias deportivas, donde el triunfo de un equipo o país, implica necesariamente la derrota del oponente.

Una idea algo ficticia podría ser ; que dos países desean viajar a otro planeta ya que  una agencia de viaje tiene una promoción en la cual viajan dos países pero solo uno de ellos paga el viaje ( solo uno es beneficiado ; independiente del paseo); estos países entonces se acercan a la agencia para acceder a esta promoción y se dan con la sorpresa de que la promoción solo es válida para aquellos países que son siameses o  clonados, uno de estos dos países quería beneficiarse pero es  imposible ; de hecho, ocurre lo contrario en el comercio ya que ambos países pueden verse beneficiados.

Aunque aparentemente convendría evitar esta competencia y aislarse del resto del mundo, en realidad con dicha estrategia no estaríamos mejor. ¿Por qué? Básicamente porque si nos aislamos nos vemos obligados a construir nuestra propia casa, cultivar nuestros propios alimentos vegetales, criar nuestro propio ganado, producir nuestra propia lana y cueros para confeccionar nuestra ropa, etc. Aunque esta imagen bucólica pueda seducir a algunos, en realidad resulta en una manera muy ineficiente de hacer las cosas, por cuanto no todos somos igualmente hábiles para todas estas tareas. Si tenemos la alternativa del comercio (del intercambio por hablar a un nivel más básico), entonces las personas pueden especializarse en aquello que hacen mejor y después intercambiar esos bienes o servicios con otros producidos por otras personas, quienes al también estar especializadas en aquello que hacen mejor, permite a nivel global disponer de una mayor cantidad y variedad de bienes y servicios, y por el hecho de haberlos producidos eficientemente, adquirirlos a un menor costo.

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